




[Las fragancias y la historia de Kioto]
El otro día, me detuve en las instalaciones de Kunjyukan, gestionadas por Shoyeido, una de las tiendas de madera para incienso más antiguas de Kioto. En el interior, hay una sección en la que se pueden ver las materias primas del incienso, como las maderas aromáticas, y experimentar sus aromas. Entre las exposiciones permanentes se encuentran el corazón del sándalo indio, la resina de incienso procedente de África y la costa del mar Arábigo, y la «corteza de canela», ampliamente conocida como canela. A pesar de que cada aroma es notablemente distinto, fue fascinante y refrescante darse cuenta de cómo se combinan para crear esa fragancia relajante y reconfortante del incienso.
Todas las maderas aromáticas utilizadas como ingredientes del incienso se importan del extranjero, principalmente del sudeste asiático. A pesar de esta limitación decisiva, la imposibilidad de cultivarlas en el país como el arroz o el té, Kioto alberga una gran concentración de tiendas y fabricantes de madera para incienso de larga tradición, algunos con más de 300 años de historia. ¿Por qué esta tierra, incapaz de producir las materias primas, se convirtió en el centro de la cultura del incienso de Japón? Detrás de esto se encuentra la historia de la creación cultural de Kioto, donde los «artículos de lujo extranjeros» se sublimaron en la «sensibilidad estética única de Japón».
Con el traslado de la capital a Heian-kyo, el papel del incienso pasó de ser un «ritual budista» a una «cultivación refinada» de la aristocracia. Dentro de la capital de Kioto, el aroma que había sido una herramienta para la oración se convirtió en un sofisticado artículo de lujo que enriquecía la vida cotidiana. En el siglo IX, se creó una organización especializada llamada «Onkodokoro» (Oficina Imperial del Incienso) dentro de la corte imperial. El incienso trascendió la mera preferencia personal y se convirtió en un sistema especial que simbolizaba la dignidad y el orden de la nación. Mientras tanto, esta cultura impregnaba los espacios vitales de las personas. La práctica del «soradakimono», que consistía en perfumar la arquitectura shinden-zukuri de planta abierta, caracterizada por pocas paredes y una distribución abierta con pilares, puertas correderas («shitomi-do») y biombos de bambú («misu»), era un estilo urbano y refinado alimentado por el estilo arquitectónico y el clima de Kioto.
Además, dentro de la cultura Higashiyama del periodo Muromachi, la fragancia se estableció como una forma de arte junto con la ceremonia del té y el arreglo floral, conocida como «Kodo» (el Camino de la Fragancia). La condición de Kioto como sede de los maestros de diversas artes también tuvo una importancia decisiva para la cultura del incienso. La demanda de incienso amasado utilizado en las ceremonias del té y para purificar las habitaciones se consolidó junto con el desarrollo de la ceremonia del té. La razón por la que muchas tiendas tradicionales siguen teniendo profundas raíces en Kioto es precisamente porque no son meros minoristas, sino socios indispensables que han apoyado continuamente la espiritualidad de las ceremonias tradicionales y las diversas artes a través del aspecto de la «mezcla de fragancias».
Esta cultura se vio respaldada por la existencia de grupos profesionales que heredaron las técnicas. A finales del periodo de los Reinos Combatientes, se estableció el estatus de profesiones especializadas, entre las que se encontraban los «Koju» (maestros del incienso), que preparaban incienso especial para el emperador. Gracias a la estrecha colaboración con la corte imperial, los abades de los templos y los maestros de las familias, estos artesanos de la corte perfeccionaron sus técnicas secretas de mezcla, consolidando el estatus de Kioto como cuna de las marcas de mayor calidad. Precisamente porque las materias primas eran escasas, aquí se cristalizó una técnica de mezcla delicada e inigualable, centrada en cómo combinar recursos limitados y preciosos y armonizarlos con las cuatro estaciones de Japón.
Incluso cuando la cultura de las fragancias se extendió a la clase mercantil durante el periodo Edo como entretenimiento y símbolo de estatus, las casas tradicionales de Kioto mantuvieron firmemente su orgullo como «fuente auténtica». Funcionaban como «traductores», transformando las maderas aromáticas crudas importadas del extranjero en formas que florecían con mayor belleza en el clima y el entorno de Japón. ¿Por qué Kioto sigue siendo el centro de las fragancias? Probablemente porque esta ciudad posee una larga historia de aprecio por los aromas, refinándolos hasta convertirlos en una profunda espiritualidad y ritual, incluso sin poseer la tierra que produce las materias primas.
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Información sobre la sala de exposición
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Kunjyukan
https://www.kunjyukan.jp/
Referencias
https://www.shoyeido.co.jp/incense/history.html
https://www.shoyeido.co.jp/about/
https://q-sdgs.kyoto.travel/search/sdgs15/938/
https://www.okou.or.jp/history/
https://www.nippon.com/en/features/c02502/