




[El Pabellón del Fénix del templo Byodoin]
El Pabellón del Fénix (Hoo-do) de Byodoin es quizás uno de los bienes culturales que los japoneses vemos con más frecuencia en nuestra vida diaria. Dado que el edificio principal aparece en la moneda de 10 yenes y la estatua del fénix de su techo figura en el reverso de los billetes de 10 000 yenes que aún circulan, nos resulta extremadamente familiar. Situado a orillas del río Uji, en la ciudad de Uji, prefectura de Kioto, Byodoin fue fundado en 1052 (Eisho 7) por el regente Fujiwara no Yorimichi, quien convirtió la villa de su padre Fujiwara no Michinaga en un templo. El Pabellón del Fénix fue construido al año siguiente, en 1053 (Tenki 1). En 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte de los «Monumentos históricos de la antigua Kioto».
En aquella época, la población vivía sumida en la ansiedad debido a la ideología «Mappo» (el fin de la Ley búdica). Se creía que, tras el paso de los siglos desde la muerte de Buda, sus enseñanzas decaerían y sería imposible alcanzar la iluminación. Ante los desastres naturales y la inestabilidad política, la fe en la Tierra Pura se extendió como un rayo de esperanza, prometiendo la salvación a través de Amida Nyorai. El Pabellón del Fénix fue diseñado para representar ese paraíso en la tierra.
Su característica principal es que está construido sobre una isla en medio de un estanque, pareciendo un palacio celestial manifestado en el mundo real. Su estructura simétrica, con alas laterales y un corredor posterior, evoca la forma de un pájaro extendiendo sus alas, razón por la cual se le llamó «Pabellón del Fénix» desde el periodo Edo. Tras las renovaciones de 2014, sus pilares lucen un rojo profundo llamado «nitsuchi-iro» y sus fénix brillan con pan de oro, recuperando el color original de su fundación.
En su interior se entroniza el tesoro nacional, la «estatua sentada de Amida Nyorai», obra del maestro Jocho. Realizada con la técnica «yosegi-zukuri» (madera ensamblada), la figura destaca por su expresión serena. Me cautivaron especialmente los 52 «Bodhisattvas sobre nubes» que adornan las paredes, representando la escena del «Raigo», donde Amida acude a recibir a los fallecidos para llevarlos al paraíso.
En el museo «Hoshokan» se pueden apreciar de cerca estos detalles y las pinturas que reflejan la visión japonesa de la naturaleza. Una explicación me conmovió especialmente: «al final de la vida, la persona que más desees ver aparecerá como un Bodhisattva para guiarte». Visitar Byodoin es una experiencia integral donde arquitectura, escultura y jardines se funden para mostrar la profunda fe y el sentido estético de la época.
El Pabellón del Fénix del templo Byodoin
https://www.byodoin.or.jp/
Showroom de Otaru
https://www.shokunin.com/es/showroom/otaru.html
Referencias
https://www.byodoin.or.jp/learn/history/
https://www.kyoto-uji-kankou.or.jp/tourism.html
https://jodoshuzensho.jp/daijiten/index.php/末法